Es importante tener en cuenta que algunas personas perciben ciertos efectos agradables al consumir drogas, pero estos suelen ser temporales y no significan que las sustancias mejoren realmente su vida. Los efectos varían según la sustancia, la persona y las circunstancias.
Existen varias sustancias que son legales para uso médico bajo ciertas condiciones. La morfina es un medicamento opioide que se utiliza para tratar dolores intensos bajo supervisión médica; los anestésicos se emplean para evitar o reducir el dolor durante procedimientos médicos; el metilfenidato se receta para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH); el cannabis medicinal puede utilizarse en determinados lugares para aliviar síntomas de algunas enfermedades, y las benzodiacepinas se recetan para tratar ciertos trastornos de ansiedad y otras afecciones. Sin embargo, estas sustancias deben utilizarse bajo supervisión médica, ya que pueden provocar efectos secundarios, dependencia u otros riesgos si se emplean incorrectamente.
Lo bueno de no consumir
Sentir energía:
algunas sustancias estimulantes pueden aumentar temporalmente
la energía y disminuir la sensación de cansancio.
Menos timidez:
algunas personas sienten que pueden hablar con mayor facilidad
y desenvolverse en situaciones sociales.
Mayor seguridad:
pueden experimentar más confianza para expresarse,
aunque esta percepción puede no reflejar sus capacidades reales.
Facilidad para relacionarse:
algunas personas sienten menos nervios al convivir
con otras.
Sensación de bienestar:
ciertas sustancias pueden producir placer o euforia temporal
al modificar el funcionamiento del cerebro.
Relajación:
algunas drogas pueden generar una sensación momentánea
de calma, aunque también pueden aumentar la ansiedad.
Diversión:
algunas personas relacionan el consumo con fiestas
y experiencias recreativas.
Menos ansiedad social:
pueden sentir menos preocupación por lo que los demás
piensan de ellas.
Olvidar los problemas temporalmente:
algunas sustancias pueden alterar las emociones y hacer
que las preocupaciones parezcan menos importantes.
Sensación de pertenencia:
consumir en grupo puede hacer que algunas personas
sientan que forman parte de un círculo social.
Lo malo de consumir
Daños físicos y mentales:
el consumo puede afectar el cerebro y otros órganos,
dependiendo de la sustancia y del patrón de consumo.
Adicción y dependencia:
algunas sustancias pueden generar una necesidad intensa
de seguir consumiendo.
Problemas de memoria:
determinadas drogas pueden dificultar el aprendizaje,
la concentración y el recuerdo de información.
Ansiedad y paranoia:
el consumo puede provocar nerviosismo, miedo intenso
o desconfianza.
Problemas familiares:
puede generar discusiones, preocupación, conflictos
y pérdida de confianza.
Dificultades económicas:
el gasto frecuente en sustancias puede ocasionar
deudas y problemas para cubrir necesidades básicas.
Bajo rendimiento escolar o laboral:
los problemas de memoria, sueño y concentración
pueden afectar las responsabilidades cotidianas.
Alteraciones del sueño:
algunas sustancias pueden provocar insomnio,
sueño excesivo o descanso de mala calidad.
Accidentes y pérdida de control:
la alteración de los reflejos y del juicio puede
aumentar el riesgo de accidentes y decisiones peligrosas.
Riesgo de muerte:
las intoxicaciones graves y otras complicaciones
relacionadas con las drogas pueden poner en peligro la vida.